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“Sugestiones y sugerencias”

Miseria. (Del lat. Miseria). F. Desgracia, trabajo, infortunio. // 2. Estrechez, falta de lo necesario para el sustento o para otra cosa, pobreza extremada. // 3. Avaricia, mezquindad y demasiada parsimonia. (Diccionario de la Lengua Española)

Eduardo Cáceres

Eduardo Cáceres

Curiosa polisemia la de una de las palabras que da título a la producción de Jorge Millones. Por un lado, nombra una situación límite; por otro, la actitud de quien se cierra sobre sí mismo y sus bienes. O quizá no se trate sino de dos caras de lo mismo, de una radical desproporción no solo en el acceso a bienes indispensables, también en el mutuo reconocimiento.

Miserable es aquel que no es reconocido, el “ninguneado”, el “insignificante”. A la vez, es quien no reconoce, quien no se conmueve. El primero convoca a la compasión (en su mejor sentido), el segundo provoca indignación.  En el juego entre la compasión y la indignación se despliega la música de Jorge Millones. Veo aunque no quiero mirar, no solo es el título de una de las canciones, también refleja una actitud fundamental: ver y cantar lo incómodo, lo que revuelve e indigna: Veo la sombra de un niño jugar, sin niño / Veo rastros de vigías en la mar, sin barco / Veo que quisieras sonreir porque te cansaste de llorar.

La indignación frente a la miseria ha provocado una ingente producción cultural. Poesía de denuncia y agitación, canciones que han acompañado marchas y enfrentamientos, obras de teatro y películas producidas para multitudes. Crítica de la miseria pura, la canción que da nombre al conjunto de la producción, se ubica en esa vertiente creativa. Voluntario o no, es un gesto de homenaje a una tradición cultural que se remonta, al menos a los movimientos anarquistas de fines del s XIX e inicios del XX. Similar influencia/homenaje se refleja en la crítica al ritual electoral en A botar la basura: Estas elecciones, yo voy a botar / Toda la basura, que nos quieren dar / Quién dijo que el pueblo, no sabe luchar / Ya verá el gobierno, lo que va pasar. Letra y música que bien pudieron haber sido escritas e interpretadas en las décadas de la lucha directa y la inminencia revolucionaria.

Otras canciones dan testimonio de otros momentos de nuestra historia reciente. Historia de claroscuros y frustraciones. De rabia contenida e inconclusa. Con los años 90 de trasfondo, invito a escuchar Crítica de la Traición y Miseria del Oportunismo. La primera da cuenta de una percepción generalizada entre los jóvenes que intentaron relanzar proyectos de transformación en los años del ocaso de la izquiera sesentera. La segunda es muy explícita: Ellos nunca pierden / Porque pueden vestirse de cualquier color / … / pero nunca han empuñado una hoz / Y el martillo es muy pesado / para sus pequeñas manos.

A la misma época aluda Miseria del Dogmatismo. Apuntando, en este caso, a uno de los obstáculos más serios que encontraron los jóvenes de los 90 para construir un camino propio. Jorge vivió el inicio de los años más oscuros de San Marcos: senderismo, militarismo, fujimorismo y mediocridad, arrinconaron aunque no pudieron extinguir la tradición de pensamiento crítico y compromiso con el país que caracterizaron durante décadas a la cuatricentenaria universidad. La crítica es contundente: Sembrado de odio / Jardín de oprobio / De flores muertas antes de nacer / … / fabrican asesinos por doquier / lectores del libro / del líder divino / … / hijos del funesto / Rabioso reptil depredador.

El tránsito por las décadas en las que oportunismo y traición, por un lado, y dogmatismo, por otro, clausuraron –para muchos- los sueños emancipatorios, no culmina en desengaño o resignación. Para una crítica de la Resignación, da cuenta de una actitud fundamental que va más allá de la “resistencia”. La misma actitud que Flores Galindo identificó en el eje del tramado existencial del Amauta: la actitud agonista: Aquí nadie se rinde, aquí está el corazón / agónico y bien lejos, de la resignación / Aquí nadie se rinde, esta es nuestra canción / aquí no hay derrotas, solo revolución. Revolución que contrapone a la existencia apurada y cuantitativa del éxito, la vida del amor / sin velocidad… / con el valor agregado de que has amado y que te amarán.

Volviendo al título de la obra, sin duda este alude a varias obras fundamentales de la modernidad. La Crítica de la Razón Pura, de Inmanuel Kant, innauguró una serie de títulos que reivindicarían para sí el ser expresiones acabadas del juicio crítico. Muchos cadáveres y catástrofes se han acumulado en las puertas del “tribunal de la razón” como para seguir dejando en sus manos el juicio definitivo. Otras dimensiones del saber y la condición humana requieren ser puestas en juego para avanzar hacia formas emancipadas de vida humana. No es casual el homenaje de Jorge a uno de los que reivindicó la vida humana más allá de la “razón”: Federico el bandolero. Vale la pena escuchar la canción que se dedica a Nietzsche con detenimiento.

Porque al final de cuenta de eso se trata, de escuchar y actuar.

Eduardo Cáceres Valdivia

Enero del 2014