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La política como amor y lucha

Raphael Hoetmer

Raphael Hoetmer

Raphael Hoetmer

Este libro-disco lo entiendo como uno de los caminos que surgieron a partir de la disolución del mítico Movimiento RAIZ, espacio en el que Jorge Millones y yo hemos militado y que se disolvió porque había –entre otras cosas más de aspecto interpersonal- muchas hipótesis políticas y culturales diferentes que querían expresarse en diversos sentidos. Y a partir de esa experiencia, se abren otros caminos y este Cascabel, es uno de esas rutas, nos deja además, una serie de aprendizajes en todo nivel: políticos, artísticos, culturales, emocionales, etcétera. Carlín, el artista, el caricaturista político, dice que siempre se molesta porque los analistas políticos (los que escriben textos) no lo quieren reconocer a él como tal. Pasa lo mismo aquí, yo considero fundamental esta obra para poder entender la realidad peruana de los últimos 10 años porque recoge una serie de cambios en el orden social, cultural, político y artístico en el Perú, y probablemente, no nos hubiera podido llegar de otra forma.

Tenía que decirlo porque una de las cosas más importantes que hemos aprendido con Jorge Millones es que no hay un único camino para poder conocer, saber, vivir, sentir, hay muchas maneras de decir y de cambiar; creo que una de las maneras fundamentales de proponer esto es Cascabel. Pero ¿qué nos cuenta Cascabel, sus canciones y los relatos? Yo destaco la fuerza de la alegría, la fuerza del amor, como forma, como camino de transformación, de revolución, como camino político, que es algo que yo nunca había notado cuando vivía en Holanda, en Europa la política es una actividad mucho más formal. Entonces, la defensa de la alegría, contra las desilusiones, contra el morbo, la perversidad, la fascinación por el sufrimiento, la alegría como fuerza transformadora, creo que es el eje fundamental del trabajo de Jorge Millones, ceo que él además, desarrolló esta idea en la práctica de la música.

Cuando el Movimiento RAIZ se fragmenta con tanta gente tan interesante, y todos eligen caminos diferentes (algunos van con los movimientos sociales indígenas, otros con el trabajo barrial, otros con los partidos de izquierda, otros con el trabajo académico…) el único espacio en donde todavía esta gente se seguía encontrando eran los conciertos de Millones. Entonces, era la lógica del arte, la música, pero a la vez era político a partir de la fuerza de crear y fortificar afectos, solidaridad, relaciones entre todos nosotros.  Y esa es una gran lección que Cascabel recoge, la equivalencia entre lucha y amor como “apuesta de vida” fundamentales a las que uno no puede renunciar.

Lo segundo que es muy fuerte aquí en el libro, y que se expresa en el capítulo “Tres aprendizajes sobre la dignidad” tiene que ver con el análisis de qué ha pasado en el escenario político de los movimientos sociales en el Perú de los últimos años. Y ahí hemos seguido largos debates con mucha gente sobre cuál es ésta realidad precisamente. Pero cómo uno puede explicar que un país que ha vivido una dictadura, crisis económicas sucesivas, un conflicto armado interno y después la consolidación del neoliberalismo en un contexto supuestamente democrático, cómo des pues de esto uno puede explicar por qué la gente sigue resistiendo. Y cómo en un contexto en donde ya no hay organizaciones políticas y sociales fuertes (como en los ochentas) la gente en puntos tan diferentes del país como en Islay, Ayabaca, Tambogrande, en Puno, etcétera, tiene la capacidad de detener grandes proyectos mineros, de organizar consultas comunales y vecinales, tomando además la rienda de sus propios destinos. Y creo que Cascabel recoge estos aprendizajes y sigue viendo la capacidad de la gente de defender la dignidad de los pueblos, de ser libres y crear autonomía, de no depender de otros. Reconocer este poder de la gente, esta capacidad de construcción, de creación, esta capacidad política de la gente, es un aporte fundamental.

Un tercer aporte a destacar está en “Tres aprendizajes sobre la madre tierra”. Si algo ha cambiado en los últimos diez años en el país es la apariencia de los mal llamados “conflictos socioambientales” (prefiero denominarlos ecoterritoriales), es decir, la defensa de los bienes comunes y de los territorios frente a lo que Jorge Millones llama “el Hombre que progresa” y la constatación terrible de la existencia de “la Bestia” del desarrollo. Aquí están ubicadas algunas de las modificaciones principales de la política en los últimos años en el Perú. El lenguaje que usa Cascabel para referirse a esto es accesible y sencillo, y aunque a veces tiene referencia académicas (como Foucault o Scorza) regresa inmediatamente después al lenguaje de la gente.

En la página 60 Jorge nos dice que la Bestia del desarrollismo está alimentada por las tecnociencias, que tiene sed de petróleo, hambre de madera. Nos dice que este “monstruo del progreso” come indígenas  y que su foto, cuelga en las paredes del poder, y que ese poder, es impune, corrupto y asesino. Comenta además en relato del “Baguazo”, cómo es que un policía está siendo parte de la historia sin realmente quererlo, sin realmente entenderlo ni explicárselo, pero actuando casi por inercia, por simplemente ser parte de los engranajes de la Bestia del desarrollo que se impone a los pueblos. Reconocemos pues, la lógica principal de los conflictos de aquellos años (y de estos también) como ecoterritoriales y culturales también.

 En la página 69 quiero destacar el tercer gran aporte. En tono celebratorio nos dice que los pueblos han ganado, que los pueblos se han impuesto finalmente a la Bestia, nos cuenta que el cascabel que se le puso al monstruo desarrollista se traduce también en el anuncio del “buen vivir” como camino y horizonte real de cambio, como posibilidad de vida diferente. Y ese creo que es un distintivo en el trabajo de Jorge Millones, que es el de convocar la esperanza como algo presente.

Reconociendo estos aportes principales de Jorge Millones: La relación entre amor y lucha como apuesta vital. La esperanza como capacidad de creación y la política como autonomía y construcción de contrapoder, quizás hay algo que me gusta más aún todavía en los relatos, y esto tiene que ver con las vivencias de Juan Mamani, de Pepe Ramos y de muchos personajes que hay en el pueblo peruano. En la página 24 el crudo relato “La caballería, los refuerzos, la brigada salvadora”, cuenta la historia de un atroz (y popular) linchamiento en un barrio popular, y me gusta en particular porque expone muy bien el acercamiento al mundo popular y su complejidad, complejidad creadora y de esperanza para un futuro, para una promesa de algo distinto, pero también complejidad de lo que se vive cotidianamente y es negativo, complicado y áspero en la vida. Yo trabajo en Apurímac y como ejemplo de esa complejidad, debo decir que son los sectores populares los que están entrando en la minería informal en estos momentos.

Este libro nos acerca al Perú tal como es, y por lo tanto, nos deja también con una serie de preguntas. Y voy a terminar planteando algunas a partir de asumir esta complejidad popular que Cascabel plantea bien: ¿Cómo nos acercamos y cómo identificamos las posibilidades de cambio ahora? ¿Qué sigue siendo popular y colectivo en este momento de tanta fragmentación?  ¿Qué tipo de organizaciones sociales hay ahora? ¿Cómo convertir la diversidad en organización y redes transformadoras? Y creo que cascabel como muy pocas publicaciones en el Perú nos acercan a estas preguntas. Y más allá de disfrutarlo por su evidente riqueza estética y creatividad artística, también es una interpelación política muy importante.