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Aquel sonido que nos libera

Antonieta Ocampo Delahaza

Cuando Jorge millones me invitó a comentar su libro-disco Cascabel, me sentí muy honrada, como me siento hoy por estar frente a ustedes que responden a la convocatoria de un trovador que supo ganarse un lugar muy especial en los corazones de los cusqueños iconoclastas; porque, viniendo a los Andes, Jorge se ha convertido en uno de los artistas más reconocidos de nuestro medio. Él le canta a nuestra tierra y es uno de los nuestros. Pero el sentimiento que me anima esta noche es sobre todo de alegría, porque veo materializado el trabajo artístico perseverante de Jorge, cuyo proceso de creación pude ver de cerca.

Para comenzar, tomo una cita de Albrecht Wellmer -un destacado filosofo, representante de la segunda generación de la teoría crítica de la Escuela de Frankfurt- de la obra “Sobre la dialéctica de modernidad y postmodernidad. La critica de la razón después de Adorno”; la cita dice así: “sin la experiencia estética y sus potencialidades subversivas, nuestros discursos morales tendrían que volverse necesariamente ciegos, y vacías nuestras interpretaciones del mundo”, y es que Wellmer considera que la razón, para poder ser una razón sustancial y para que ésta pueda desplegarse, necesita de la energía iluminadora del arte.

Antonieta Ocampo Delahaza

Antonieta Ocampo Delahaza

El trabajo musical y literario que hoy presenta Jorge Millones, cumple precisamente ese papel iluminador, capaz de aportar en contenidos a nuestra razón práctica. Sus canciones subvierten aquellos discursos conservadores que expresan una interpretación de la realidad política, económica o social, complaciente con la injusticia, el abuso del poder y la iniquidad. Los cuentos y las canciones que aquellos recrean, se caracterizan, en la obra de Millones, por la potencia que sólo la belleza es capaz de imprimir a la pasión militante.

El trabajo de nuestro trovador es sumamente rico en varios aspectos: Millones hace poesía de la diversidad, de los saberes ancestrales de nuestros pueblos andinos y amazónicos, a los que en su obra, el autor les confiere el alto valor epistemológico que aquellos saberes tienen. Así lo expresa en el cuento “Tres campanadas, tres mensajeros, tres avisos, tres sordos” en el que realiza además, como sucede a lo largo de los demás cuentos, una crítica radical al modelo del progreso, la apuesta de millones es por un modelo civilizatorio que precisamente retome la armonía entre el hombre y la naturaleza. La voz de Jorge es así, un grito que se alza contra el modelo impuesto por el neoliberalismo y los efectos perversos que éste cierne sobre la humanidad en su conjunto.

Un buen número de las canciones contenidas en la grabación que hoy presenta, y como no, de los cuentos recogidos en el libro que muchos de ustedes tendrán hoy en sus manos, nos muestran el filo emancipatorio que subyace a la estética de Millones. Así, nos muestra en sus personajes sencillos, la resistencia al abuso del poder y a la arbitrariedad política. El cuento “Oe ¿qué?” tiene como protagonistas a Juan Mamani y Pepe Ramos, personajes recurrentes en sus canciones: ellos simbolizan la pobreza y la opresión, pero también la esperanza y el amor, porque no obstante el abandono en que viven, en el cuento son incorporados a la Marcha de los cuatro suyos, una gesta libertaria que pudo contra una dictadura de rasgos totalitarios, que, como todos sabemos tuvo como protagonista principal al pueblo peruano. Pepe Ramos y Juan Mamani, también son protagonistas del amor y de la lucha por la supervivencia; encarnan a un pueblo que, humillado y sometido por el autoritarismo, decide ponerle fin a ese estado de cosas. Acicalados dentro de lo que permite su pobreza, luego de su cotidianidad, se pliegan a aquella marcha histórica.

Cascabel, tanto en el cuento como en la canción, nos viene a recordar que el pueblo tiene sus propios héroes, que ni la persecución política ni la estigmatización que hagan de ellos los poderes fácticos o los instituidos, pueden borrar de la memoria colectiva la lucha y entrega de sus líderes. “Cascabel”, un alias que la dictadura pretende atribuir a un luchador social, con sesgo peyorativo claro está, se convierte, cual bumerang, en el cascabel que anuncia el cambio, el cascabel que pone de manifiesto el poder popular, Cascabel es, en fin, aquel sonido que nos libera, es una canción de amor a la tierra, de solidaridad, de esperanza.

Podrían comentarse aquí muchísimos más aspectos sobre la vertiente emancipatoria del trabajo de Millones, como la canción  “Yacumama vencerá”, y su correspondiente cuento, en los que a través de un giro redencional se trae al presente las voces de los caídos en el “Baguazo”; canción y cuento de singular belleza, que nos advierten sobre la necesidad de conservar la memoria de los caídos en las luchas sociales; así lo hace también la canción “En una noche estrellada”, que nos hacen revivir nuestro pasado de luchas reivindicatorias de nuestros derechos sociales, cuyos protagonistas, la clase obrera y líderes como Mariátegui, se hallan presentes. Pero el tiempo es tirano. Baste decir que el perfil que muestra esta obra, utópica en muchos aspectos, es producto tanto de la formación filosófica de su autor, como de la sensibilidad social que subyace a este trabajo de extremo a extremo.